Quiero poner una pastelería y viajar: joven esclavizada en tintorería

Su nombre es Ana Laura, no Zunduri. Pero eligió llamarse así a manera de alias, porque le gustó. Y contrario a lo que hizo en calidad de esclava (trata de personas en su modalidad laboral) en una tintorería de la delegación Tlalpan, en la Ciudad de México, ahora gusta de la gastronomía;   particularmente cocinar pasteles. Han pasado siete meses desde que fue liberada por la policía y esta vez luce diferente, más esbelta. Lleva tacones negros de casi 10 centímetros, ojos negros delineados y un labial rosado, maquillajes que disimulan las cicatrices que dejaron los maltratos.

“Mi plan es poner una pastelería, viajar y recuperar todo el tiempo perdido”, dice. No es nueva en esta área gastronómica; a los 16 años tomó un curso donde aprendió a hacer variedades como tres leches, mil hojas y hasta pastel de amaranto. “Me gustan mucho y quiero seguir haciéndolo, creo que es algo bonito venderlo y que la gente vaya y lo compre. El honor de que te digan ¡ese pastel quedó muy rico!”…. [Leer Más]